Datos de la encuesta comunitaria de Diversidata: las voces de quienes respondieron, con su propio contexto.
Cómo leer esto. Quienes respondieron son en su mayoría jóvenes, de ciudad y de Pichincha. No es una foto de toda la población LGBTI+ del país, sino de la comunidad joven y urbana que participó, y cada porcentaje es una pista sólida más que una verdad estadística cerrada.
Así se reparten las respuestas según cómo se identifican las personas y su orientación sexual.
La TV, la radio y la prensa casi nunca representan bien a la población LGBTI+.
Antes que el rechazo abierto, la barrera más común es silenciosa: en consultas ginecológicas, urológicas o proctológicas, el personal asume la orientación de la persona sin preguntar.
de quienes recibieron esa atención dijeron que asumieron que eran heterosexuales sin preguntar.
Entre las personas LGBTI+ cuyas figuras cercanas ya conocen su orientación o identidad. El padre es la única figura donde el rechazo supera al apoyo.
El 53% de las personas LGBTI+ que respondieron reporta ansiedad, depresión u otra condición de salud mental diagnosticada.
Entre las personas LGBTI+ que trabajan, el 55% no vive su identidad abiertamente: la mantiene en reserva o solo algunas personas lo saben.
Con más respuestas, estas cifras dejan de ser una pista y se vuelven una prueba. Suma tu experiencia y ayuda a que la comunidad no desaparezca de los datos.